VOLUNTARIADO EN FRÓMISTA

SVE en Fromista

Un encuentro puede occultar otro

Durante este tiempo, he preguntado mucho sobre mi gusto para escribir y también su necesidad, en mi vida y en general.

Las ganas de escribir, no las tengo todos los días. Es más cuando tengo la impresión de estar en un flow emocional que siento este deseo.

Pero a veces, las palabras no son suficientes para traducir que vivimos. Entonces, no podemos solo probar a traducir estos sentimientos, para el lector o para nosotros. Porque cuando escribimos las cosas, podemos tener distancia con nosotros mismos. Así que, hay muchas personas que les gusta tener un diario personal.

No lo hago para rememorar las cosas, para no olvidar estos últimos momentos y si quisiera, no podría. ¿Por que? Porque los momentos, cual sea su intensidad, son efímeros, no podemos atraparlos y eso es la belleza.

Entonces, creo que lo hago en la misma idea que tener un diario personal, el mío no tiene una organización muy estricta, muy estable, un poco a la imagen de mi vida. Como si pareciera descosido, pero que si miramos más profundamente o con más distancia, veremos que hay una correlación entre todos.

Las ganas de escribir este artículo, las he sentido cuando estaba en el bus hacia San Sebastián.

Hacía casi 4 meses que estaba en España. !Ha pasado rápidamente! Pensaba. Hace cuatro meses, llegué a Frómista después de un viaje por lo menos caótico. Un viaje que había empezado con fiebre y dolor de estómago. Qué tuvo etapas como si viviera en un sorteo de iniciación. Montpellier, cerca de Marsella era el lugar donde necesitaba tomar mi avión y fue al final el lugar que me permitió esta transición. Fui acogido por amigos y me quedé completamente enfermo unos días. Cuando estuve mejor, me fui a Marsella para tomar el avión que debía traerme de un mundo a otro. Pero, por problemas de test covid, este transito me fue rechazado. El destino había elegido que no tendría que venir en avión. Así que dormí al aeropuerto y me fui de nuevo a Montpelier para coger un bus.

Dejé una orilla para enbarcarme sobre un rio. Embarcarme para España, para Frómista.

He querido llamar este articulo «Encuentros» porque un viaje como un voluntariado no es nada sin eso.

En mi primer artículo, he contado mi primer encuentro con Frómista, en el inicio de este he podido hablar de los principios del viaje.

Cuando lo pensamos, parece increíble decir que una elección puede cambiar totalmente tu vida. A veces son elecciones muy pequeñas, por ejemplo, si escojo un helado de fresa que no es a mi gusto y que al final hubiera preferido, de hecho es pistacho, todo mi día puede cambiar. Porque quizá, es decir quizá, estaría de mejor humor con mi helado preferido, así que, los eventos cambian, de hecho que mis percepciones cambian. Si voy a la panadería con mala cara y un humor gruñón, casi seguro que seré recibido diferente a si tengo una cara alegre, por ejemplo.

Mi elección de ir a Frómista me ha dado la oportunidad de cruzarme en el camino a muchas personas y también de muchos lugares.

Vuelvo de Zaragoza escribiendo este artículo, despuès de un viaje de nuevo muy rico en encuentros.

Cada encuentro es un encuentro conmigo mismo.

Cada día, soy diferente porque las cosas no son fijas ya que somos seres en movimientos.

Cada día, tengo esta oportunidad de conocerme de nuevo y sobre la rueda de la autenticidad, hay muchos caminos para un destino.

En mi artículo anterior, he querido hacer un homenaje a los pueblos, en este, es a las personas que quiero dedicarlo.

A todas y todos que se han cruzado en mi ruta, los que han venido el tiempo justo de dar un paseo conmigo, o solo con quien ha pasado algunos momentos entre diferentes etapas, esperando en el muelle, una nueva aventura, pero también a las personas que me han acompañado un poco más.

Conversando, observando, he aprendido. Así que, he probado a ver las cosas a vuestra manera “con vuestras gafas”, para nunca acabar de poner una mirada nueva sobre las cosas y que éstas sean solo lo que parecían ser. Yo escribo eso pero muchas veces, yo soy traba en mi propia percepción de mi mismo, en mis miedos de que me parezco a los demás. Pero sé también que esta manera limita quien soy.

A través de vosotros, es yo donde encuentro cada día: mis deseos, mis miedos, pero es también vos.

En un viaje, no hay solo momentos fáciles. Hay momentos donde nosotros queremos huir de nuestras emociones porque ellas nos amargan. Y allí donde normalmente podemos escapar con teléfonos o televisión, en un viaje, no hay esos momentos o no es posible. Porque cuando estás solo, no estas realmente solo, está tu propia voz y esta voz no es siempre agradable. A veces ella se hace quejumbrosa, a veces, ella se convertí en voz que juzga, a los demás a nosotros.

He hecho un testimonio para mi organización de envío «Adice», la asociación francesa que me ha ofrecido la oportunidad de hacer este voluntariado.

Cuando he hablado de mi experiencia, a pesar de las dificultades que había vivido, me acordaba solo de los momentos alegres y mi mirada había cambiando sobre algunas experiencias difíciles.

Los chicos que escucharon mi testimonio me preguntaron sobre los momentos difíciles, pero no me salían cosas. Porque parece un cliché, pero a veces porque nuestra percepción cambia, el recuerdo cambia a la vez.

Todavía no sé qué voy a hacer después de mi voluntariado, pero durante mi periplo, tengo la oportunidad de encontrarme con un multitud de personas, de lugares. Y mientras que no sé si voy a volver a la universidad, tengo a veces la impresión que he aprendido más que nunca.

Gracias a todas y todos,

François

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Esta entrada fue publicada el enero 3, 2022 por en Uncategorized.
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