VOLUNTARIADO EN FRÓMISTA

SVE en Fromista

Todo lo bueno llega a su fin: el verano y mi servicio de voluntariado

En general, los pueblos son algo curioso, al menos para mí, que soy de una gran ciudad. Específicamente los pueblos españoles tienen algo que es a la vez muy reconfortante y un poco triste. Casi todos los voluntarios que preguntaban durante el tiempo que estuve aquí me decían lo mismo: La gente de aquí es muy abierta y te hace sentir cómodo, sin embargo, no te sientes realmente parte del conjunto si no tienes relaciones de sangre. Aunque tengo unos amigos íntimos aquí, creo que tendría más en otras partes del país o incluso Europa. Se ve que en verano la gente sale más y es fácil hacer amigos, pero a veces me parecieron superficiales; quizás, por otro lado, sea yo la persona que no se abre bastante y que, por eso, tantas cosas me parecían superficiales. Además, el 90 % de los residentes se marchan inmediatamente al comienzo del otoño, ¡como mínimo! Por tanto, normalmente se puede adivinar cuando termina el verano sin saber qué día es. Eso no quiere decir que no se puede disfrutar de las fiestas y del día a día, de hecho, los últimos dos o tres meses fueron algunos de los mejores de mí vida.

(el canal de castilla y el barco juan de homar)

            Antes de emprender una aventura nos hacemos una idea de nuestras expectativas, muchas veces nos decimos que nos dejamos sorprender, sin embargo, involuntariamente sabemos al menos lo que no queremos. En mi caso, lo único que me interesaba era aprender el español, al menos pensaba que aparte de eso no tenía expectativas. Ahora, resumiendo mis sentimientos y mis experiencias del último año, encuentro muchas cosas que me hubiera gustado cambiar. Por ejemplo, hubiera querido ser más honesto, leer más, quedarme menos en casa etc. Pensé que cambiar el ambiento en el que vivo me daría la oportunidad de ser el “mejor yo”. Pero la verdad es que, aunque sí, puedas cambiar, si no dejas los hábitos viejos, tampoco cambiarás.

            Habiéndolo dicho, noto que he dejado algunos de mis hábitos malsanos; he aprendido a respetar mis propios límites en todas situaciones, ya no juego tanto a los videojuegos y he aprendido a cocinar comida más saludable. Una gran parte de ello proviene de la convivencia con personas inspiradoras, sin ellos no hubiera conseguido ni un pequeño cambio.

            Según muchas filosofías orientales, para aprender sobre uno mismo hay que mirar hacia dentro, pero he descubierto que es más fácil reflexionar sobre estas cosas durante o después de una situación con muchas sensaciones, como una fiesta. Tiendo a pensar demasiado en cosas sencillas, pero cuanto más sucede a la vez, menos puedo pensar en exceso. Por esta razón, por ejemplo, he descubierto que muy a menudo no me siento malo después de una fiesta porque haya bebido demasiado, ¡sino porque no he dormido bastante! Antes creía también que era difícil divertirse en una fiesta sin emborracharse hasta el punto de perder la memoria (es una hipérbole), pero fuimos a las fiestas de San Antolín en Palencia y porque tuvimos que volver a Frómista pronto por la mañana no bebí mucho, sin embargo, me divertí.

(durante las fiestas de la virgen del otero)

            La verdad es que me cuesta escribir algo como un blog, lo hice aquí en España por primera vez. Nunca he escrito un diario, blog o algo parecido. Por eso no sé qué escribir, cuantos detalles compartir, cuales emociones dejar por escrito. No sé cuántas experiencias recordaré dentro de unos 10 años, ni cuáles querré recordar, pero lo que a mí me parece lo más importante es que he cambiado notablemente. Aún soy un poco tímido y me preocupo de lo que piensan los demás de mí, poco a poco lo cambiaré.

            Como ya he escrito antes, lo más importante para mí era aprender español. Eso significa que el trabajo que hice aquí fue básicamente sólo un medio para un fin y no hice este proyecto por convicción del trabajo. A pesar de ello, me gustó lo que me permitieron hacer aquí. No me sentí muy estresado como antes en Alemania; lo que tal vez me gustaba más eran las tardes en la piscina, porque me daban mucho tiempo para pensar en mi vida durante el voluntariado, así como después. No hace falta decir que la escuela de verano fue una experiencia sin igual y, aunque nunca había trabajado antes con niños, tuve una conexión maravillosa con algunos de ellos y en total me encantó.

De hecho, esta afirmación se aplica a mi voluntariado en su totalidad. Nunca he aprendido tanto como aquí y, aunque no sabía hacer la mayor parte de las cosas que tenia que hacer, me encantó el tiempo que pasé aquí. Quiero darles mis gracias a Soraya y a Fernando por hacer esto posible y a todos los demás que me ayudaron en mi viaje.

¡Hasta la próxima!

-Konrad

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en septiembre 19, 2022 por en Konrad y etiquetada con , , , , , , .
A %d blogueros les gusta esto: